Auditoría Financiera de Cuentas Anuales

NOMBRAMIENTO Y RENOVACIÓN DE AUDITORES

El nombramiento de auditores viene regulado en los artículos 264 y 265 de la Ley de Sociedades de Capital. Concretamente el artículo 264, nos expone que el auditor de cuentas debe ser nombrado por la Junta General de Socios o Accionistas antes de que finalice el ejercicio a auditar, inicialmente por un período no inferior a tres años pero tampoco superior a nueve, a contar desde la fecha en que se inicie el primer ejercicio a auditar, sin perjuicio de lo dispuesto en la normativa reguladora de la actividad de auditoría de cuentas respecto a la posibilidad de prórroga y a la duración de los contratos en relación con sociedades calificadas como entidades de interés público.

Por otro lado el artículo 265 regula el nombramiento de auditor cuando la Junta General de la Sociedad no lo hubiera realizado antes del cierre del ejercicio a auditar. En este sentido el Órgano de Administración de una Sociedad así como cualquier socio/s que tengan una participación superior al 5% podrá solicitar al registrador mercantil del domicilio social, la designación de la persona o personas que deban realizar la auditoría de las cuentas anuales de un determinado ejercicio, con cargo a la sociedad, siempre que dicha solicitud no se haga dentro de los tres meses siguientes a la fecha de cierre de dicho ejercicio a auditar.
En este sentido, la Instrucción de 9 de febrero de 2016, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre cuestiones vinculadas con el nombramiento de auditores, su inscripción en el Registro Mercantil y otras materias relacionadas, se ha encargado de regular, entre otras, diversas cuestiones relativas a la consulta por el registrador mercantil del listado de auditores ejercientes del Registro Oficial de Auditores de Cuentas; la fijación de los honorarios de los auditores designados por el registrador mercantil o la ampliación del plazo para que los auditores designados por el registrador mercantil puedan deliberar sobre la aceptación del encargo,
Por otra parte, en lo que concierne a la prórroga del contrato de auditoría, en la normativa actual, establece la posibilidad ser renovados por períodos anuales o por períodos máximos sucesivos de tres años, una vez que haya finalizado el período inicial.

En este sentido, indicar que a mediados de 2010, con la modificación de la Ley de Auditoría de Cuentas (por Ley 12/2010, de 30 de junio), el legislador introdujo una figura novedosa: la prórroga tácita del contrato de auditoría, en caso de que no se haya manifestado ni por parte de la sociedad ni por parte del auditor de cuentas, su voluntad en contrario (ver artículo 19 de la citada Ley)

No obstante, la posterior aprobación del Reglamento de desarrollo de dicho texto refundido, por Real Decreto 1517/2011, de 31 de octubre, (artículo 52) redujo en buena medida la virtualidad de la nueva figura al exigir, por un lado, la información de la prórroga a la junta general que apruebe las cuentas del último ejercicio para el que estaba nombrado el auditor y, por otro lado y de forma especial, la comunicación al Registro Mercantil en un plazo determinado: el de depósito de las cuentas anuales auditadas correspondientes al último ejercicio contratado
En este sentido es muy interesante ver una Resolución 25 de mayo de 2016, dictada por la Dirección General de Registros y Notariados y publicada en el BOE de 10 de junio de 2016.

NUEVOS REQUERIMIENTOS APLICABLES PARA LA EMISIÓN DE LOS INFORME DE AUDITORÍA SEGÚN LAS NUEVAS NIA-ES Revisadas. (No EIP)

A modo de resumen queremos exponer los cambios que se han producido en el contenido del Informe de auditoría y que entran en vigor para aquellas auditorías de CUENTAS ANUALES CORRESPONDIENTES A EJERCICIOS ECONÓMICOS QUE SE INICIEN A PARTIR DEL 17 DE JUNIO DE 2016. Este resumen es aplicable únicamente para las entidades que no son EIP (Entidades de interés público).

Por otro lado el artículo 265 regula el nombramiento de auditor cuando la Junta General de la Sociedad no lo hubiera realizado antes del cierre del ejercicio a auditar. En este sentido el Órgano de Administración de una Sociedad así como cualquier socio/s que tengan una participación superior al 5% podrá solicitar al registrador mercantil del domicilio social, la designación de la persona o personas que deban realizar la auditoría de las cuentas anuales de un determinado ejercicio, con cargo a la sociedad, siempre que dicha solicitud no se haga dentro de los tres meses siguientes a la fecha de cierre de dicho ejercicio a auditar.
En este sentido, la Instrucción de 9 de febrero de 2016, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre cuestiones vinculadas con el nombramiento de auditores, su inscripción en el Registro Mercantil y otras materias relacionadas, se ha encargado de regular, entre otras, diversas cuestiones relativas a la consulta por el registrador mercantil del listado de auditores ejercientes del Registro Oficial de Auditores de Cuentas; la fijación de los honorarios de los auditores designados por el registrador mercantil o la ampliación del plazo para que los auditores designados por el registrador mercantil puedan deliberar sobre la aceptación del encargo,
Por otra parte, en lo que concierne a la prórroga del contrato de auditoría, en la normativa actual, establece la posibilidad ser renovados por períodos anuales o por períodos máximos sucesivos de tres años, una vez que haya finalizado el período inicial.

En este sentido, indicar que a mediados de 2010, con la modificación de la Ley de Auditoría de Cuentas (por Ley 12/2010, de 30 de junio), el legislador introdujo una figura novedosa: la prórroga tácita del contrato de auditoría, en caso de que no se haya manifestado ni por parte de la sociedad ni por parte del auditor de cuentas, su voluntad en contrario (ver artículo 19 de la citada Ley)

No obstante, la posterior aprobación del Reglamento de desarrollo de dicho texto refundido, por Real Decreto 1517/2011, de 31 de octubre, (artículo 52) redujo en buena medida la virtualidad de la nueva figura al exigir, por un lado, la información de la prórroga a la junta general que apruebe las cuentas del último ejercicio para el que estaba nombrado el auditor y, por otro lado y de forma especial, la comunicación al Registro Mercantil en un plazo determinado: el de depósito de las cuentas anuales auditadas correspondientes al último ejercicio contratado
En este sentido es muy interesante ver una Resolución 25 de mayo de 2016, dictada por la Dirección General de Registros y Notariados y publicada en el BOE de 10 de junio de 2016.

OBLIGACIÓN DE AUDITORÍA DE CUENTAS ANUALES DE SOCIEDADES INDIVIDUALES (Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital)

Una sociedad está obligada a auditar sus cuentas anuales si durante dos ejercicios consecutivos se reúnen, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, dos de las circunstancias siguientes:
-Activos superiores a 2.850.000 euros
-Importe neto de la cifra de negocios superior a 5.700.000 euros
-Número medio de empleados superior a 50

Con las dos siguientes matizaciones:
· Las sociedades estarán dispensadas de dicha obligación si dejan de reunir, durante dos ejercicios consecutivos, dos de las circunstancias citadas.
· En el primer ejercicio social desde su constitución, transformación o fusión, las sociedades quedan obligadas a auditarse si reúnen, al cierre de dicho ejercicio, al menos dos de las tres circunstancias citadas.

Consideramos interesante aclarar la diferencia de límites con respecto a la Formulación de Cuentas Anuales abreviadas, ya que, según el RD 602/2016, una sociedad podrá formular balance y memoria abreviados si durante dos ejercicios consecutivos se reúnen, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, dos de las circunstancias siguientes:
Activos superiores a 4.000.000 euros
Importe neto de la cifra de negocios superior a 8.000.000 euros
Número medio de empleados superior a 50

Igualmente hay que realizar las siguientes consideraciones:

· Las sociedades perderán esta facultad si dejan de reunir, durante dos ejercicios consecutivos, dos de las circunstancias citadas.

· En el primer ejercicio social desde su constitución, transformación o fusión, las sociedades podrán formular balance, ECPN y Cuenta de Pérdidas y Ganancias abreviadas si reúnen, al cierre de dicho ejercicio, al menos dos de las tres circunstancias citadas.

· Cuando pueda formularse balance en modelo abreviado, el ECPN y Estado de flujos de efectivo no serán obligatorios.

· Si la empresa formase parte de un grupo de empresas en los términos descritos en la norma de elaboración de cuentas anuales 13ª. Empresas del grupo, multigrupo y asociadas contenida en esta tercera parte, para la cuantificación de los importes se tendrán en cuenta la suma del activo, del importe neto de la cifra de negocios y del número medio de trabajadores del conjunto de las entidades que conformen el grupo, teniendo en cuenta las eliminaciones e incorporaciones reguladas en las normas de consolidación aprobadas en desarrollo de los principios contenidos en el Código de Comercio. Esta regla no será de aplicación cuando la información financiera de la empresa se integre en las cuentas anuales consolidadas de la sociedad dominante.

– Atendiendo a lo publicado en una consulta aclaratoria por el ICAC, esta nueva regla se debe aplicar a los ejercicios que se inicien con posterioridad al 1 de enero de 2016. Por lo tanto, si en este primer ejercicio las sociedades del grupo superan en términos consolidados los citados umbrales, pero no lo hacen en términos individuales, las cuentas del ejercicio 2016 se podrán formular en modelos abreviados. No obstante, si en el segundo ejercicio (con carácter general el cerrado a 31 de diciembre de 2017) también se superan los límites a nivel consolidado, las sociedades del grupo ya no podrán hacer uso de la mencionada facultad y deberán formular las cuentas anuales del ejercicio 2017 siguiendo los modelos normales.

RIESGO DE FRAUDE EN LA AUDITORÍA

En primer lugar, se debe señalar que por FRAUDE se entiende un acto intencionado de personas que conlleva la utilización del engaño con el fin de conseguir una ventaja injusta o ilegal.

La diferencia entre Fraude y Error, consiste en que la acción que da lugar a la incorrección sea o no intencionada.

El Fraude, básicamente tiene tres tipologías, que pueden implicarse de forma simultánea a varias de ellas:
Corrupción: Cuando se hace un uso incorrecto de la influencia de forma ilegal o en contra de la organización para obtener un beneficio.
Apropiación indebida de Activos: Apropiación o uso indebido de los activos de la organización.
Manipulación de Estados Financieros: Se causa de manera intencionada que los EEFF contengan incorrecciones materiales y/o errores significativos.

Las Normas internacionales de Auditoría (NIAs-ES) relativas al fraude son:
NIA-ES 200 – “Objetivos globales del auditor independiente y realización de la auditoría de conformidad con las normas internacionales de auditoría”
NIA-ES 240 – “Responsabilidades del auditor en la auditoría de estados financieros con respecto al fraude”
NIA-ES 250 – “Consideración de las disposiciones legales y reglamentarias en la auditoría de estados financieros con respecto al fraude”

La NIA-ES 200, requiere que el auditor obtenga una seguridad razonable de que los EEFF en su conjunto están libres de incorrección material, debida a fraude o error.

En la NIA-ES 240, cabe resaltar las siguientes cuestiones:

El riesgo de no detectar incorrecciones materiales debidas a fraude es mayor que el riesgo de no detectar las que se deben a error. En ningún caso el auditor determina si se ha producido fraude desde el punto de vista legal, sólo se tienen indicios o se identifican situaciones excepcionales.

El principal riesgo para el auditor en estas situaciones es no haber realizado los procedimientos adecuados. El auditor debe mantener una actitud de escepticismo profesional

Los responsables del gobierno de la entidad y la dirección son los principales de la prevención y detección del Fraude.

Los objetivos del auditor, en relación con esta área son:
Identificar y valorar los riesgos por Fraude
Obtener evidencia de auditoría con respecto a los riesgos por Fraude

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